Impactos ambientales
Tanto la tierra como el agua están ecológicamente ligados dentro de un sistema natural (”sistema de vertientes”) que sufre importantes cambios y modificaciones como consecuencia de la intromisión de las actuaciones humanas. Desde el curso de agua de características intermitentes hasta el río de más potencia y de mayor tamaño, trabajan de forma continua sobre las vertientes de la tierra, erosionando, arrastrando y abandonando sedimentos, disolviendo multitud de materiales que, en la mayoría de los casos, acaban por drenar cualquier curso de agua. Todo ello para acabar coincidiendo con los niveles de los mares y océanos en sus desembocaduras. De este modo, cuando todo este conjunto de interacciones entre la tierra y el agua se modifican a causa de la construcción de una presa de importante tamaño, las consecuencias aparecen sin mucha tardanza sobre dicho sistema natural anteriormente mencionado.
Actualmente existen unas 40.000 represas de grandes dimensiones, la mayoría de ellas construidas en los últimos 50 años, y más de 400.000 Km2 de terreno han sido inundados como consecuencia de fallos en este tipo de depósitos. Así pues, las consecuencias derivadas de estas obras sobre el medio ambiente se centrarían de manera fundamental sobre los siguientes puntos:
Tanto la tierra como el agua están ecológicamente ligados dentro de un sistema natural (”sistema de vertientes”) que sufre importantes cambios y modificaciones como consecuencia de la intromisión de las actuaciones humanas. Desde el curso de agua de características intermitentes hasta el río de más potencia y de mayor tamaño, trabajan de forma continua sobre las vertientes de la tierra, erosionando, arrastrando y abandonando sedimentos, disolviendo multitud de materiales que, en la mayoría de los casos, acaban por drenar cualquier curso de agua. Todo ello para acabar coincidiendo con los niveles de los mares y océanos en sus desembocaduras. De este modo, cuando todo este conjunto de interacciones entre la tierra y el agua se modifican a causa de la construcción de una presa de importante tamaño, las consecuencias aparecen sin mucha tardanza sobre dicho sistema natural anteriormente mencionado.
Actualmente existen unas 40.000 represas de grandes dimensiones, la mayoría de ellas construidas en los últimos 50 años, y más de 400.000 Km2 de terreno han sido inundados como consecuencia de fallos en este tipo de depósitos. Así pues, las consecuencias derivadas de estas obras sobre el medio ambiente se centrarían de manera fundamental sobre los siguientes puntos:

Los sistemas fluviales son los primeros en mostrar importantes variaciones como consecuencia del represamiento de un cauce fluvial en un determinado punto de su recorrido. Las consecuencias siempre se acentúan aguas abajo de dicho represamiento; a partir de este punto se ejerce el control sobre las aguas. Las características físicas de un río represado varían de manera fundamental: el cauce del río se va ensanchando de manera progresiva, los afluentes existentes suelen ser invadidos por el agua embalsada, el agua retenida se llena de material detrítico en suspensión y de carga de fondo hasta que se finalmente tiende a colmatarla, los fenómenos de turbidez aumentan, aumenta la erosión en las orillas de los ríos, la fauna acuática que no llega a adaptarse al nuevo medio (ahora mucho más estacionario) tiende a desaparecer, la vegetación sumergida se descompone, aparecen importantes modificaciones en la composición química del agua, etc. Todo ello hasta que la fauna y la flora con mayor poder de adaptación llegan a colonizar este ambiente más estacionario y lo dominen con el paso del tiempo.
Los dominios de cabecera, por su parte, tienden a sufrir un mayor ataque erosivo que tiende a extenderse a lo largo del recorrido del río lo que también supone cambios en la vegetación y en los pozos locales. Todo ello deriva en la implantación de nuevas técnicas de regadío en ámbitos donde previamente no era necesario. También es de destacar que antes de la construcción de la presa de Asuán, el río Nilo arrastraba y abandonaba cerca de 125 millones de toneladas de sedimentos en el mar cada año, además de los otros 10 millones de toneladas que sedimentaba en los dominios de la llanura de inundación y del delta. Hoy en día, cerca del 98% de esas ingentes cantidades de sedimentos descansan detrás de dicha presa. Los resultados para la agricultura son evidentes; los sedimentos son, desde el punto de vista agrario, muy productivos y convierten a los terrenos en altamente fértiles. La disminución de estos sedimentos en las tierras de labor genera un descenso de su productividad. Además no hay que olvidarse de otro hecho importante, esta presa de Asuán también ha guiado un aumento de la erosión de las costas. Lo mismo ha sucedido en el Volga tras la construcción de la presa de Akosombo; dicho dique ha supuesto una importantísima reducción de los sedimentos en su estuario y una reducción de su línea de costa. Estos fenómenos se repiten en todos aquellos ámbitos en donde la presa retenga la mayoría de los sedimentos de un río.
Efectos hidrológicos

En un estuario, por ejemplo, que es el ámbito en el que las aguas dulces vierten al mar, se encuentran ecosistemas particularmente ricos (véase ecosistema de estuario). Casi el 80% del pescado que se captura proviene de estos hábitats, hábitats que perviven y se desarrollan bajo unas condiciones específicas de volumen de nutrientes y de agua dulce. La alteración, por tanto, del flujo de un río modifica estas características necesarias para la existencia de esa gran biodiversidad. La construcción de una presa reduce todos los aportes en los tramos finales de los cursos de agua, es decir, llegan menos nutrientes, menos sedimentos y, en definitiva, menos peces. Un ejemplo muy claro lo encontramos en el estuario del Volga que, tras la construcción de la ya mencionada presa de Akosombo, ha visto desaparecer casi por completo la industria dedicada a la captura y comercialización de ciertos moluscos.
Inundaciones
Las inundaciones provocadas por la apertura (o rotura) de una presa son mucho más destructivas que las que aparecen de forma natural por la crecida repentina de un río a causa de importantes y bruscas precipitaciones. Esto es así principalmente por el hecho de que en el primer caso se ponen en movimiento de manera brusca miles de m3 o de Hm3 de agua retenida previamente. Estas avenidas suponen un importante peligro para la supervivencia tanto de la fauna como de la flora de ribera. Las represas aparecen determinadas por los biólogos como una de las infraestructuras más dañinas para dichos ecosistemas de ribera. Las llanuras de inundación también se ven severamente afectadas por este tipo de inundaciones. Varios estudios en la llanura de inundación del río Pongolo en Sudáfrica han demostrado la drástica reducción de la biodiversidad forestal tras ser éste represado.
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